Colectivo por un Mundo sin Pelacañismo

octubre 28, 2007

¿Qué es un pelacañas?

Filed under: Lo básico — pelacanismo @ 12:10 pm
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El término, adoptado del catalán “pelacanyes” no figura en el Diccionario de la lengua española de la RAE en su flamante vigésima segunda edición del 2001. Aunque su inclusión sería práctica, no somos quienes para juzgar si correcta. Dispone la Academía de doctos y largamente formados expertos en esas visicitudes con mucho atino y profusión a la hora del uso de adjetivos despectivos y a disertar sobre tales términos. Nuestros respetos.
Un diccionario mucho más humilde, un Vox castellano-catalán, asimila al término catalán a los adjetivos castellanos “pelagatos” y “trapillo”, ambos si presentes en la obra de la RAE. Descartemos el segundo (la acepción aquí correspondiente sería “”galán o dama de baja suerte”) y vayamos a por el primero, ya que ensalza la diversidad y simultáneamente la similitud de los idiomas oficiales del Estado, contradictorio pero encantador país donde puestos a pelar, los catalanes pelan cañas y los castellanos gatos. Un pelagatos pues, según la RAE, es una “persona insignificante o mediocre, sin posición social o económica”. Interesante el uso del término mediocre. La RAE especifica que un mediocre, del latín mediocris, es “de calidad media” o “de poco mérito, tirando a malo”.
Hasta ahí de acuerdo, pero en cuanto concierne a este blog, sólo en parte: el pelacañas tiene un sin fin de méritos, que no de virtudes. Hay que reconocerle su mérito no sólo para mantenerse en su posición laboral, sino para entorpecer el trabajo de los demás, de sus víctimas, sin resultar recriminado apenas.
Siendo el pelacañismo un mal hoy por hoy endémico, cabría también reconocer el mérito de la reproducción biológica del pelacañas, lo que nos haría disertar acerca de si el pelacañas nace o se hace. Un tema que abordaremos más adelante. O acerca de si el pelacañismo se contagía, una aterradora posibilidad de devastadoras consecuencias que también discutiremos pronto.
Un pelacañas en un entorno laboral es mediocre tirando a malo, como hemos definido, pero el peligro no radica en esa breve descripción. Alguien incompetente, torpe o patán no siempre es culpable de ser así, ni merece su incapacidad el tratamiento de erradicación que merece con todas las de la ley el auténtico pelacañas. La perfección no existe, nadie está libre de meter la pata, una tarde tonta la tiene cualquiera.
Pero el pelacañas es diferente: no es malo por no dar más de sí, es malo por vocación y muy a menudo por supervivencia. El auténtico triunfo del pelacañas es el mismo que asignan algunos teólogos al mismísimo diablo: su victoria es hacernos creer que no existe. Pero vaya si existe, una plaga es ya en el tejido empresarial…
El pelacañas se sabe torpe pero esconde su torpeza con un maquillaje camaléonico, que adaptará según las circunstancias para disfrazar su torpeza con un barniz de triunfo inapelable, o bien culpando a otros, o escondiendo su pelacañada, enquistándola con la esperanza de que no llegue a descubrirse nunca. Tales comportamientos llevan siempre a un mismo fin: permanecer en la estructura de la empresa, vampirizar lo que se pueda y huir a puestos mejores en corporaciones más grandes si surge la posibilidad. La huida es rápida si la empresa está tan dañada ya por las pelacañadas que presenta un diagnóstico grave. El pelacañas es un parásito que enferma un cuerpo para saltar a otro cuando el huésped no da más de sí.
Un pelacañas es aquel que hace las cosas mal, sabiendo que las hace mal, con la desidia suficiente para no poner remedio aunque este sea posible. Con capacidad o no para hacerlas mejor, con tiempo de reacción suficiente para corregir el fruto de su incompetencia, pero sin la voluntad necesaria para dar el paso que separa al auténtico pelacañas del puntual, esporádica y desintencionadamente ineficiente. Y no olvidemos que un pelacañas casi siempre tiene influencia en el trabajo de los demás. Un autónomo aislado no es un pelacañas, ya que no molesta. De la misma manera que un virus entra en acción cuando infecta. Alguien que trabaja sólo, sin interactuar con los demás, si acaso tal cosa existe, nunca puede ser un pelacañas. Por que está en la naturaleza del pelacañas hacer daño, ni que sea para encubrirse. Disminuir el rendimiento o la eficacia de los demás, dejarles en mal lugar, culparles… Esa característica hace al pelacañas un mal bicho que acabará picando, mordiendo y emponzoñando todo a su alrededor.

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